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La Ciencia Jurídica que demanda el Siglo XXI e.c. (Versión 2.0)

La Ciencia Jurídica que demanda el Siglo XXI e.c.

(Versión 2.0)

Daniel Montero Bustabad

danielmontero@danielmontero.es 

www.danielmontero.es

I.  Introducción.

Escuchemos al maestro de Castro comunicar una importante verdad con luminosas palabras: “La especialidad de la doctrina jurídica está en que no es puramente científica y teórica; encierra siempre un aliento creador, actúa sobre la realidad social, orientándola en un determinado sentido. Todo gran jurista ha dejado su huella en la historia como exponente o propulsor de una idea de vida. Es miopía inexplicable ver en la obra jurídica sólo juegos de conceptos; Martino y Bulgaro, Bártolo y Baldo, Molina y Covarrubias, Vitoria y Gregorio López, el canciller Tomás Moro y el juez Eduardo Coke, como Savigny y Thibaut, Jhering y Gierke, Domat y Pothier, Cambáceres y Napoleón, García Goyena y Gómez de la Serna, Alonso Martínez y Durán y Bas, han sido representantes o vanguardia de grandes movimientos de ideas, por los que han combatido hasta la victoria, la derrota o la muerte”.

Lo anterior nos lleva a preguntarnos: Dado que el mundo ha cambiado desde la obra aludida del maestro, ¿cómo debemos entender hoy el papel de los juristas, con especial énfasis en la Ciencia Jurídica como tal?

II. La contraposición actual entre la Filosofía del Derecho y la Ciencia del Derecho.

Es usual en la doctrina jurídica dividir las materias que se ocupan de la creación, estudio y elaboración (“aplicación”) del Derecho, en dos grandes grupos:

  1. Por una parte, la Filosofía del Derecho juntamente con la Teoría del Derecho. Éstas sitúan el Derecho dentro del objeto de la filosofía, que consiste en la búsqueda de respuesta a las grandes preguntas que efectúa la humanidad. En especial, se incide en:
  • Qué se debe entender por Derecho, de qué se ocupa, si es autónomo o no en relación a las Humanidades y Ciencias Sociales, sus relaciones con dichas disciplinas, su contenido, así como su grado de posible conexión con la ética como disciplina que se ocupa de la moral.
  •  Crear, definir y re-definir cada vez que se haga necesario, los conceptos estructurales, básicos, que se utilizan para la creación, estudio y elaboración (“aplicación”) del Derecho, así como su significado, como lo son: persona, sujeto, objeto, libertad, autonomía privada, institución jurídica, relación jurídica, deber jurídico, derecho subjetivo, interés legítimo, libertad de iniciativa económica, libertad de empresa, propiedad, contrato, etc.

2.  De otro lado, contrapuesto al anterior, las Ciencias del Derecho, principalmente la dogmática, que toman, sin cuestionarlos, los postulados de una Filosofía del Derecho y los conceptos formados por la Teoría del Derecho, y los utilizan para explicar ciertos contenidos del Derecho vigente en una determinada rama jurídica, y/o bien para elaborar (“aplicar”) el Derecho para resolver una determinada controversia, o bien para asesorar a un cliente.

En la práctica nos encontramos con dos grandes grupos de juristas, que se ocupan de disciplinas separadas y, muchas veces, sin la suficiente conexión entre sí: filósofos del Derecho dedicados a la universidad, por una parte, y de otra, juristas de dogmática jurídica, preferentemente ocupados del ejercicio práctico del mismo.

III. El Reto del Siglo XXI e.c.

El mundo actual, sin embargo, requiere un nuevo paradigma. Vivimos en una crisis ecológica sin precedentes, con reflejos en la crisis humanitaria por hambrunas y decenas de miles de muertes diarias por desnutrición, así como en crecientes autoritarismos de poderes privados y públicos (Ferrajoli). La crisis es global y afecta todos los aspectos de la vida de la persona: desde lo que hace para ganarse el sustento (requerimiento de producción más limpia), lo que consume (deber de consumo responsable), el marco de la vida en la que se sitúa (cambio climático, otros aspectos de la crisis ecológica y humanitaria), llamándole a dar respuesta de un modo nuevo.

La respuesta que demanda la crisis abarca un renovado compromiso ético, que abarque todos los aspectos de la vida, para que ésta llegue a ser no solo sostenible, sino sustentable, en desarrollo cualitativo, consumiendo y produciendo menos, pero viviendo mejor, al crear redes humanas y comunidades que valoren a las personas por lo que son, no por lo que poseen (Erich Fromm, modo de ser contra degeneración del tener).

Dado que el compromiso ético que necesitamos es integral, holístico, global, abarcando todos los aspectos de la existencia humana, del mismo modo el humanitarismo jurídico que todos hemos de abrazar, demanda de nosotros una nueva forma de entender el Derecho… y de vivirlo. Se trata de concebir el Derecho en íntima relación con la ética, con las Humanidades, las Ciencias Sociales, además de analizar el Derecho en su totalidad, sin fragmentarlo en materias contrapuestas… ni separando la Filosofía del Derecho de la Ciencia Jurídica.

IV. La Renovada Ciencia Jurídica: Propuesta.

La Ciencia Jurídica que demanda la crisis ecológica y humanitaria que caracteriza el final del Siglo XX e.c. y el Siglo XXI e.c., es una ciencia que no se sitúa fuera de las personas, sino dentro de cada ciudadano y dentro de cada jurista, en sus convicciones más íntimas, en su fuerza de motivación, en lo que estima importante y lo que hace en la vida cotidiana.

El Derecho no ha de concebirse como un “objeto” ideal que se encuentra “fuera” del científico, y que éste analiza “objetivamente”, “imparcialmente”, sin que sus convicciones y valores influyan en su forma de entender, elaborar y explicar el Derecho. Por el contrario, como bien señalan los exégetas de Goldstern, no existe un “conocimiento objetivo” que la persona pueda captar de forma “imparcial” y explicar sin que sus convicciones y valores afecten el proceso. Todo conocimiento es un acto de creación (el humano es un Wertmacher), en el cual las creencias, valores, actitudes y aptitudes de las personas influyen de manera decisiva a la hora de entender y explicar algo. Ello resulta aun más pertinente tratándose del Derecho;  éste precisamente consiste en las respuestas que brindamos a las preguntas de cuál es el tipo de individuo y cuál es el tipo de sociedad que nosotros consideramos que debemos apoyar en hacer posible, respaldando tal posibilidad, en último término, por medio de la coacción; el objetivo de tal coacción sería remover las barreras de violencia y manipulación, que ejerzan aquellas personas que pretendan hacer imposible tal tipo de individuo o de sociedad.

Tomamos como punto de partida la dignidad humana en inspiración kantiana como el compromiso integral u holístico con tratar a cada persona como un fin en sí mismo y no como un objeto o instrumento para otra finalidad (sin importar cuán patriótica, importante o sagrada sea esa otra finalidad), es decir, el amor al prójimo. Este punto de partida nos obliga a dar una respuesta coherente y armónica a la crisis ecológica y humanitaria en la cual vivimos, desde una perspectiva holística y global.

Para lograr lo anterior hemos de romper con la distinción entre Filosofía del Derecho y Ciencia Jurídica, para refundir ambas en una renovada gaya Ciencia Jurídica. Se parte de una forma de vida alegre, jubilosa, que fluye de la dignidad humana y concibe la vida como bella, valiosa, importante (Génesis 1) y, por tanto, entiende la labor del científico como una constante creación y re-creación jubilosa de un saber lleno de valores e importante para una vida humana sustentable, en desarrollo cualitativo.

En virtud de lo anteriormente indicado, la Ciencia Jurídica ha de entenderse en un doble sentido: a) En sentido amplio, como el compromiso integral u holístico con la dignidad humana, incluyendo aspectos éticos y jurídicos en sentido estricto. b) En sentido estricto, como la continua e ininterrumpida creación del Derecho, en sus diversos aspectos de filosofía, creación y renovación de conceptos jurídicos, creación de normas jurídicas (escritas y no escritas), elaboración (“aplicación”) del Derecho a casos concretos, tanto en labores de asesoría como en litigios y explicación doctrinal del Derecho vigente.

Lo anterior requiere también romper la distinción entre jurista teórico (profesor universitario) y jurista práctico (abogado, juez, notario). El profesor universitario que enseña Derecho e investiga, no podrá ejercer adecuadamente esas funciones a la luz de lo que demanda de nosotros la crisis sin precedente en la que nos encontramos (crisis ecológica y crisis humanitaria), si se refugia en la “torre de marfil” del escritorio y no extrae su doctrina jurídica de una labor diaria de elaborar el Derecho ante casos concretos que se le presenten, y en los cuales trabaje con vocación de justicia.

Por su parte, el jurista práctico no podrá influir correctamente en la sociedad en la que nos encontramos, si se limita a extraer su forma de entender el Derecho y los conceptos jurídicos que utiliza, copiándolos de los teóricos. Por el contrario, la respuesta adecuada a las demandas que nos presenta la práctica y la crisis presente, requieren que constantemente innove y renueve los conceptos y constructos mentales con los cuales trabaja, para reconducir el Derecho que ejerza, hacia el camino de una respuesta adecuada a la crisis presente. El jurista práctico debe ser, al mismo tiempo, un jurista teórico, del mismo modo que en el párrafo precedente hemos demandado que el jurista teórico sea, a la vez, un jurista práctico.

V. Conclusión.

La Ciencia Jurídica que demanda de nosotros el Siglo XXI e.c., debe ser una disciplina renovada, que unifique de forma inseparable la Filosofía del Derecho y la dogmática jurídica y, en este sentido, lleve a los juristas teóricos también a ejercer el Derecho en forma práctica, y a los juristas prácticos a ocuparse también de la renovación constante del espíritu y finalidad del Derecho, así como de los conceptos mentales con los cuales trabajamos. Se trata de una ciencia llena de valores humanitarios, que procure dar respuesta a la crisis sin precedente en la que vivimos, ejerciendo el Derecho en el camino de la sustentabilidad. Se trata de favorecer el compromiso por hacer posible un renovado tipo de individuo y de sociedad en el cual las personas consumamos y produzcamos menos, pero vivamos mejor,  al crear redes humanas y comunidades que valoren a las personas por lo que son, no por lo que poseen.

Bibliografía

Castro, Federico de. Derecho Civil de España. Madrid, Civitas, 1984.

Cohen, Hermann. Religion. EE.UU., Scholars Press, 1995.

Ferrajoli, Luigi. Derechos y garantías. La ley del más débil. Madrid, Trotta, 2006.

Frankl, Viktor. El hombre en busca de sentido. Barcelona, Herder, 2004.

Fromm, Erich. El Dogma de Cristo. Buenos Aires, Paidós, 1964.

Fromm, Erich. You shall be as g-ds. Nueva York, Holt, 1991.

Lerner, Michael. Jewish Renewal. EE.UU., E. Putnam Pub Group, 1994.

Lévinas, Emmanuel. Cuatro Lecturas Talmúdicas. Madrid, Río Piedras, 1997.

Levine, Etan. Un judío  lee el Nuevo Testamento. Madrid, Cristiandad, 1980.

Kant, Immanuel. Groundwork of the Metaphysics of Morals. Reino Unido, Cambridge University Press, 1998.

Nolan, Albert. ¿Quién es este hombre? Cantabria, Sal Terrae, 2011.

Zagrebelsky, Gustavo. La exigencia de justicia. Madrid, Trotta, 2006.

Daniel Montero Bustabad

danielmontero@danielmontero.es

www.danielmontero.es

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¿Cuál es el Concepto Jurídico Fundamental para el Jurista Práctico?

¿Cuál es el Concepto Jurídico Fundamental para el Jurista Práctico?

 Dedicado a las Juristas que son verdaderas Damas

Por la forma de tratar a los demás y

En su respeto por sí mismas.

 Daniel Montero Bustabad

www.danielmontero.es

danielmontero@danielmontero.es

  Lo sepa o no, todo Licenciado en Derecho cuenta con una visión de la vida y de lo que debe ser el Derecho, y ejerce la carrera bajo esa visión (1), la cual determinará cómo interpretar las normas jurídicas abiertas, qué respuesta dar ante casos dudosos, cuáles principios generales del Derecho incorporará como fuentes jurídicas directas, e indirectas para colmar las lagunas de las normas expresas (2).

Para hacernos conscientes de cuál es esa visión implícita del Derecho (que incluso podemos no conocer expresamente su contenido), hemos de formularnos una serie de preguntas; en este momento nos ocuparemos de la segunda pregunta más importante que debe formularse todo Jurista: “¿El concepto fundamental, en la vida y en lo jurídico, es el deber o el derecho?”

Si la mayoría, o una parte sustancial, de los habitantes de un lugar y de los Juristas (Notarios, Abogados, funcionarios, Jueces, etc.) se inclina por considerar el derecho subjetivo como el constructo mental fundamental, se ejercerá presión para que el individuo en sí mismo y la sociedad como tal, tomen una concepción pasiva de la vida y del Derecho, considerando que lo primero en la vida es lo que los demás tengan que hacer por uno, o por otras personas. Ello implica que el individuo como tal los grupos en los que participan, decidirán no ser protagonistas de sus vidas y de la marcha de la sociedad sino que esperarán lo que otros hagan… especialmente el “Estado”, concepto peligroso para la libertad, como demostraron García de Enterría y Fernández (3). Este proceso con el tiempo llevará a que una sociedad se dirija a la decadencia, como sucedió en Roma cuando perdió la libertad, en la época en la que el grueso de la población exigía “pan y circo” (dinero, televisión incorrecta y espectáculos) del “Estado”, a cambio de permitir que otros gobernasen por ellos y de claudicar de su libertad. Esta situación va muy unida al diagnóstico de la sociedad en decadencia efectuado por Jhering (4). Una sociedad en la cual sus miembros decaigan en el cumplimiento de sus deberes y en la exigencia de todo tipo de espacios de libertad, una sociedad que, por tanto, sea blanda con las infracciones, con los incumplimientos de normas y no reaccione ante ellas (cultura del “pobrecito”), será una sociedad que decaiga inevitablemente; a este país luego un vecino invadirá un palmo de su terreno y, ante la inercia de la sociedad, acabará perdiendo el país la independencia y la libertad (5).

Por el contrario, si el individuo considera que el concepto vital y el concepto jurídico fundamental es el deber, es decir, en exigirse a sí mismo cumplir con sus obligaciones ante sí mismo y ante los demás como lo primordial y no sea blando con sí mismo ni con los otros en la exigencia del cumplimiento de los deberes, entonces irá impulsando a su sociedad en la dirección de la libertad. Al estimar el deber como el concepto personal y jurídico fundamental, el individuo asume el protagonismo de su vida, pues proyecta su vida en el presente y futuro en base de lo que él haga y de lo que obtenga por justos medios, y no sobre esperanzas de lo que otros (como el “Estado”) hagan por él. Una sociedad con una sólida mayoría de personas orientadas en este sentido, no aceptará recibir “pan y circo” a cambio de que otros gobiernen el país o a cambio de perder su libertad (6). Por el contrario, los habitantes de tal país asumirán la dirección de la sociedad en todo sentido, participando activamente en los asuntos públicos, de la misma forma protagonista que lo hacen en los asuntos privados.

En este sentido, resulta muy recomendable que todos estudiemos la obra de un autor profundo, cuyas dos obras jurídicas fundamentales se encuentran publicadas por Unión Editorial: 1) Los Fundamentos de la Libertad. Madrid, Unión Editorial, 2008. 2) Derecho, legislación y libertad. Madrid, Unión Editorial, 2006.

Hayek explica el derecho, no como un conjunto de derechos, sino como un grupo de deberes que son normas generales y abstractas que rigen en una sociedad a lo largo de las generaciones y que con las mismas van evolucionando de forma recta y eficiente (7). De allí queda clara la primacía del deber y de la concepción activa y protagonista de la vida que resulta esencial para la libertad. Por otra parte, Hayek, en ciertos momentos puntuales, reflexiona rápidamente sobre la necesidad fundamental de los países como los nuestros. Diagnostica adecuadamente que esta necesitad vital es despertar el espíritu de iniciativa individual en las personas de nuestros países (8). Por ello, estudiando estas obras, el lector puede evaluar cómo resulta clave para nuestro futuro una concepción activa de la vida y el Derecho, tomando como fundamento de los mismos el empezar por pedirnos a nosotros mismos, como individuos y sociedad, cumplir con nuestros deberes y proyectar nuestra vida siendo protagonistas nosotros mismos, sin atenernos a los que otros (“Estado”) hagan por nosotros.

Aquí está la clave de la libertad, la sustentabilidad y la realización: en concebir nuestra vida individual y como sociedad como un camino de cumplimiento de nuestros deberes hacia nosotros mismos y hacia los demás, ideando y siguiendo un proyecto de vida individual basado en lo que nosotros hagamos para nuestros fines (por nosotros mismos), sin esperar ni desear que el “Estado” (u otras personas) nos ayude para ello.

NOTAS:

(1)  De Castro, Federico. Derecho Civil de España. Madrid, Civitas, 1984, págs. 9 y ss.

(2)  De Castro. Op. Cit., págs. 405 y ss.

(3)  Este totalitarismo empieza cuando se piensa que los diversos poderes públicos (Corona, Parlamento, Jueces) son órganos de un mismo ente (“Estado”) (García de Enterría, Eduardo y Fernández, Tomás Ramón. Curso de Derecho Administrativo I. Cizur Menor, España, 2006, págs. 29 y ss.) y deben representar una voluntad armoniosa y termina cuando se concibe que la sociedad, las personas, pertenecen a ese “Estado”.

(4)  Jhering, Rudolph von. La lucha por el derecho. Granada, Comares, 2008, págs. 31 y ss.

(5)  Ibíd., págs. 39 y ss. Véase también pág. 41: “A un pueblo que viese que le ocupen y conquisten impunemente una legua cuadrada de su terreno, se le iría poco a poco ocupando todas las demás hasta que no le quedase nada, y que dejase de existir como Estado, y no merecería en verdad más digna muerte, ni suerte mejor”.

(6)  Hayek, Friedrich. Camino de servidumbre. Madrid, Unión Editorial, 2009. Véase también Friedman, Milton. Capitalism and Freedom. University of Chicago Press, Chicago, 2002, págs. 1 y ss.; por ejemplo: “To the free man, the country is the collection of individuals who compose it, not something over and above them.,, he regards government as a means, an instrumentality, neither a grantor of favors and gifts, nor a master or g-d to be blindly worshipped and served. He recognizes no national goal except as it is the consensus of the goals that the citizens severally serve. He recognizes no national purpose except as it is the consensus of the purposes for which the citizens severally serve”.

(7)  Hayek, Friedrich. Derecho, legislación y libertad. Madrid, Unión Editorial, 2006, pags. 123 y ss.

(8) Hayek, Friedrich. Los Fundamentos de la Libertad. Madrid, Unión Editorial, 2008, pág. 21.

 Daniel Montero Bustabad, Jurista

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Sobre la Misión de los Bufetes: Propuesta (Breves Apuntes).

Propuesta de Conversaciones Académicas Pausadas

http://www.businesslaw.eu.comI. El Punto de Partida.

El punto de partida para constatar la conveniencia de conversar, poco a poco, con pausa y calma, sobre la Asesoría Jurídica Estratégica, consistió en lo siguiente:

1. Desde mi percepción como jurista funcionario público, comprometido en plenitud con mi trabajo, llegué a la conclusión de que, si bien las Administraciones Públicas deben ser activas en el cumplimiento de sus cometidos, en realidad el futuro del medio ambiente se encuentra en las manos de las empresas y, dentro de la idea de “empresa”, se encuentran también quienes las asesoran, a saber, los grandes bufetes, los más prestigiosos.

2. En lo que respecta a Costa Rica, se puede determinar que una importante porción del reto ambiental radica en convencer a las empresas para que incorporen la variable ambiental en el momento adecuado del ciclo del proyecto. En la actualidad esta incorporación se efectúa tarde, incluso (muchas veces) aunque el desarrollador disponga de asesoramiento.

3. En la incorporación oportuna de la variable ambiental se encuentra una oportunidad para generar beneficios empresariales. Además, se necesita un Bufete Estratégico que, como tal, asesore a sus clientes a tomar decisiones estratégicas de futuro, que más adelante lleven a las empresas a posicionarse con ventaja sobre sus competidores.

4. El reto que el siglo XXI implica para los bufetes consiste en romper la férrea barrera que antes existía entre asesoría jurídica y planeamiento empresarial estratégico. El Bufete Estratégico va a distinguirse de la competencia, y a quitar mercado a los abogados competidores, al ofrecer a sus clientes una guía más completa, señalándoles modernas opciones empresariales de futuro, junto a productos o criterios jurídicos personalizados.

5. La incorporación de la variable ambiental, insistimos, es fuente de beneficios a largo plazo para las empresas. También fuente de beneficios a los despachos jurídicos que se tornen en Bufetes Estratégicos. Si yo fuese miembro de un estudio jurídico, temblaría de miedo ante el oscuro porvenir, si mi despacho no tuviese capacidad de asesorar ante la Nueva Economía que, por definición, es una Economía que, entre otros aspectos, se caracteriza por contar con la Variable Ambiental Incorporada.

6. La imperiosa necesidad de abogar por un Bufete Estratégico me llevó a trabajar en una propuesta de artículo sobre el Nuevo Asesoramiento Jurídico.

7. Sin embargo, a ello se unió un aspecto más. El duro rostro que la Sala Constitucional ha mostrado a raíz de una deformación “estilo nacional” del paradigma neoconstitucional, la ha llevado a equivocarse jurídicamente en perjuicio de la seguridad jurídica tan necesaria para el crecimiento económico del país. Empero, el análisis realizado en materia ambiental constata que este riesgo se ve sensiblemente aumentado por los defectos en el asesoramiento jurídico que los bufetes (incluso grandes bufetes) brindan a las grandes empresas o a los grandes inversionistas.

II. La propuesta de un artículo.

Ensayo Literario: Misión de los Bufetes Costarricenses Más Prestigiosos.
El Reto del Siglo XXI.

ÍNDICE (Preliminar)

Daniel Montero Bustabad

I. El Ensayo.

a. El ensayo como género literario.
b. Literatura como filosofía creativa. Axiología.
c. Literatura y realidad.
d. El valor de la literatura.

II. Filosofía creativa y grandes bufetes de abogados. Por qué una buena filosofía es económicamente rentable, genera más beneficios.

III. Por qué la persona como operador jurídico con sus caracteres internos y valores es elemento integrante del Derecho.

a. Elaboración jurídica (“aplicación” del Derecho) y valores personales.

b. La ampliación del criterio anterior a través de la comprensión de la persona como raíz del Derecho.

IV. El operador jurídico en el bufete.

V. Antropología (jurídica) básica y el potencial de clientes de un gran bufete.

a. El aporte de Viktor Frankl.
b. El aporte de Erich Fromm.
c. Mirando también desde la perspectiva de Carneggie.
d. Insistiendo sobre las necesidades de sentido y pertenencia.

VI. Hacia una perspectiva que integre la concepción propuesta del Derecho con las tesis antropológicas sostenidas. La consiguiente conformación de una filosofía para los bufetes más prestigiosos… muy rentable y válida para la captación de clientes.

VII. Necesidades humanas (explicadas en apartados anteriores) y el peculiar marco actual de conformación de actividades productivas y de servicios. El papel del gran bufete en este marco.

VIII. La realidad del ejercicio del Derecho en los grandes bufetes costarricenses.

a. Aspectos a destacar.
b. Factores a considerar.
c. Limitaciones y oportunidades.

IX. Sobre la vocación actual de Costa Rica para la legislación y la jurisprudencia.

X. Aplicación de lo anteriormente explicado a un área del Derecho dejada de lado por el momento… pero muy rentable e importante para los futuros bufetes prestigiosos que deseen aprovecharla.

XI. Bibliografía.

III. Constatación de la Necesidad de Elaborar una (Renovada) Teoría General del Derecho Patrimonial para la Asesoría Jurídica en la Nueva Economía.

Planteamiento del tema.

Fundamentos del Derecho Patrimonial.
Comprende:

– Un análisis general, desde la Filosofía del Derecho de libre mercado, de la actividad del ser humano con relevancia patrimonial (distribución y generación de los medios de producción, creación de riqueza, apropiación, transmisión, distribución, etc.)
– La creación del Derecho Patrimonial como categoría de la Teoría General del Derecho, incluyendo su incardinación sistemática.
– El análisis dogmático de las normas costarricenses que regulan los fundamentos de la actividad del ser humano con relevancia patrimonial.

Justificación.

A- Personal. El interés por el conocimiento del Derecho privado y la esfera jurídica del libre mercado.

B- Académica. La admiración por los Fundamentos del Derecho Civil Patrimonial de Luis Díez-Picazo y Ponce de León (ilustre Profesor civilista y anterior Magistrado del Tribunal Constitucional español) , cuya importancia ha sido destacada por Eizaguirre . La misma lleva al suscrito a percibir la conveniencia de ampliar las pocas pero importantes páginas iniciales de la obra, dedicadas, justamente, a los Fundamentos en sentido estricto del Derecho Civil Patrimonial. Es precisamente el apartado más abstracto y básico de la materia, el que sienta la base jurídica (desde la Filosofía del Derecho, la Teoría General del Derecho y la Dogmática Jurídica) de lo que significa la actividad de relevancia jurídico-patrimonial para el ser humano, comprendiendo fundamentalmente aspectos privatísticos, pero sumando además los aspectos relevantes del Derecho público.

C- Profesional. El esclarecimiento de esta materia tan importante sienta la base sobre la cual opera el Derecho ambiental, pues el mismo comprende la actividad de la persona para la creación de riqueza, desde la óptica del desarrollo sostenible.

IV. El Paradigma del Capitalismo.

El paradigma del capitalismo humanista no ha sido elaborado desde círculos socialistas o contrarios a la libertad de empresa. Por el contrario, dicho paradigma responde a la labor de destacados empresarios expertos en la Corporate Governance. Ello plantea una doble necesidad: Por un lado, crear el instrumental de doctrina jurídica apropiado para traducir al Derecho los requerimientos del Capitalismo Humanista (teoría del Derecho Patrimonial). En segundo lugar, abordar el papel, necesariamente activo, que los Bufetes Estratégicos han de asumir asesorando a las empresas de cara al Corporate Governance que requiere este paradigma. Ello irá tanto en beneficio del medio ambiente, como de los beneficios a largo plazo tanto de las empresas, como de los Bufetes Estratégicos que las asesoren.

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