Archivo mensual: noviembre 2013

RETOS DEL ACTUAL ASESORAMIENTO JURÍDICO EMPRESARIAL. Sobre el Reciente Congreso de Derecho Empresarial: Tendencias y Retos.

Sobre el Reciente Congreso de Derecho Empresarial: Tendencias y Retos.

 El reciente Congreso de Derecho Empresarial: Tendencias y Retos, ha sido ampliamente satisfactorio, en multitud de sentidos. Un texto lacónico como el presente, no bastaría para enumerar todos los aportes positivos del Congreso. Eso sí, hemos de insistir en que esta iniciativa debe repetirse año con año, enfocándose en aspectos muy concretos en los que proceda profundizar en cada Congreso.

Se hace necesario, a mi juicio, tratar en el presente texto un aspecto en el que convendría profundizar, al ser de importancia estratégica para el país. Como señalamos en otro lugar (1), un elemento importante en el desarrollo económico de la España de la postguerra, se debe al influjo de la Moderna Escuela española de Derecho Mercantil, capitaneada por Garrigues. El mérito de esta Escuela radica en combinar diversos factores, que generalmente se encuentran desconectados en otras latitudes (lo cual les impide contribuir al desarrollo). Estos factores son: Primero. Optar por un nuevo paradigma de doctrina jurídica; aunque dicha Escuela albergó en su seno dos variantes del nuevo paradigma (Garrigues versus Rubio García-Mina), existe un fondo en común que los aúna en un moderno paradigma mercantilista. Dos. Dicho paradigma se plasmó en un nuevo modo de ejercer la profesión jurídica, en el cual el papel del jurista cambió; pasó de un puesto marginal en el mundo de los negocios, a un papel central y en protagonista en el proceso de recibir y canalizar, dentro de España, las inversiones internacionales; dichas inversiones llevaron a convertir la subdesarrollada España, en un país desarrollado. Tres. El nuevo paradigma de la doctrina jurídica del Derecho Mercantil, se plasmó en la elaboración, por parte de dichos Profesores (que eran, a la vez, Abogados empresariales), de proyectos de ley de reforma mercantil, modificando aspectos de la legislación mercantil, necesarios para el desarrollo.

Como ha señalado Aurelio Menéndez, de Uría & Menéndez y Profesor de la Moderna Escuela Española de Derecho Mercantil (2), nos encontramos en un tiempo nuevo para el Derecho, en el cual se necesita un renovado paradigma de Derecho Mercantil, un aporte nuevo. En un texto corto como el presente no podemos entrar a discutir sobre cuál es la senda a recorrer. Solamente corresponde señalar la urgente necesidad de que se aúnen en nuestra sociedad actual, los tres aportes que caracterizaron el nacimiento de la Moderna Escuela española de Derecho Mercantil. Vamos a delimitar más. Nos referiremos únicamente al reto de la sustentabilidad para la doctrina jurídica mercantil.

En la actualidad nos encontramos con limitaciones en el papel renovador de la doctrina jurídica, la cual realiza aportes, muy valiosos, en aspectos diversos, pero no en una novación global de la disciplina (“ciencia”) del Derecho Mercantil o del Derecho Patrimonial general. Falta esa nueva visión de conjunto que caracterizó el surgimiento de la Moderna Escuela española de Derecho Mercantil. Por otra parte, no se encuentra un nexo tan fuerte entre la investigación jurídica y el ejercicio profesional; además, se brinda asesoría jurídica a proyectos de inversión concretos, pero falta un asesoramiento global, en todo el ciclo de vida del proyecto de la inversión internacional, así como en la totalidad de los sectores productivos o de servicios en los que se concreta la inversión internacional.

Resulta clave para el nuevo paradigma de la sustentabilidad, el que la variable de sustentabilidad se incorpore al planeamiento del proyecto desde su mismo inicio, a partir de la etapa de prefactibilidad del proyecto. Sin embargo, la práctica nos muestra un escenario muy distinto; son muchos los proyectos que, cuando contemplan el ambiente, lo hacen cuando el proyecto ya está diseñado, es decir, demasiado tarde; además, muchos consultores ambientales se presentan como especialistas en realizar “trámites”, es decir, no como elementos valiosos, profesionales que realizan un aporte valioso al inversionista, a partir de la misma etapa de prefactibilidad del proyecto. Por ello se requiere un nuevo enfoque, tanto del necesario nuevo papel proactivo del jurista, como de los demás expertos en materias ambientales, para que todos ellos sean incorporados al equipo del inversionista internacional, precisamente desde el inicio, desde los análisis de prefactibilidad. Dicho renovado asesoramiento jurídico, proactivo y de amplio espectro, ha de estar fundamentado en las raíces de una nueva forma de entender el Derecho Mercantil.

Por otra parte, el renovado papel del asesor jurídico, proactivo y de amplio espectro, ha de orientar no solo cada proyecto individual de inversión internacional, sino que ha de vincular en su asesoramiento los diversos proyectos del mismo sector productivo, y de la misma zona geográfica (aunque sean de sectores distintos), con la finalidad de generar sinergias, superar retos comunes y alcanzar mejor los objetivos, de manera sustentable y con mejoras en la reducción de los costos de producción.

Todo lo anterior nos llama a una mayor colaboración entre juristas (además de una mayor colaboración entre nosotros y otros profesionales de las diversas ramas del conocimiento) y a un mayor énfasis en la investigación jurídica de amplio alcance, vinculada al ejercicio de la profesión, en una necesaria y urgente visión proactiva y a largo plazo. Congresos como el reciente son un aliciente muy interesante en este sentido… y una experiencia jurídica que merece repetirse.

NOTAS:

(1)  Las referencias concretas se encuentran en: Montero Bustabad, Daniel. Teoría General del Derecho Patrimonial. En elaboración.

(2)  Ibídem.

Daniel Montero Bustabad

www.danielmontero.es

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SOBRE LAS CORRIENTES ACTUALES DEL DERECHO MERCANTIL HISPANO

En el presente texto pretendemos llamar la atención sobre un aspecto muy relevante (y poco tratado) por su gran relevancia práctica. Se trata de diagnosticar cuáles son las corrientes doctrinales que subyacen a la doctrina actual del Derecho Mercantil de los países hispanos. En este momento pretendemos limitarnos a formular un breve apunte, con la finalidad de que el lector se anime a reflexionar por su cuenta y nos comente cuál es su perspectiva al respecto.

Toda doctrina jurídica que se precie ha de cimentarse en una sólida labor metateórica. Con lo anterior queremos decir que una disciplina jurídica (“ciencia jurídica”) consolidada, muestra su madurez analizando las distintas corrientes o movimientos que se albergan en su seno, indagando cuáles son los presupuestos teóricos que subyacen a esas corrientes (visión de la vida y del Derecho en la que se fundamentan) y su capacidad (o falta de capacidad) para orientar efectivamente la práctica jurídica, en la dirección que demandan los retos del mundo presente.

La Moderna Escuela española de Derecho Mercantil nació del pandectismo de Garrigues bajo la metodología de la jurisprudencia de intereses; evolucionó en la obra del maestro hacia una versión modificada de la concepción del Derecho Mercantil como Derecho de la empresa, en todo caso sobre el telón de fondo de la tradicional concepción española del Derecho; ésta prima sus contenidos sustantivos de justicia, en diálogo con la moral, y sin identificarse con la pura emanación del poder desentendido de la ética. Sin embargo, ya desde la primera generación de maestros de la Escuela, nos encontramos con el matiz, parcialmente divergente, de Rubio García-Mina, quien, con sólidos fundamentos, concibe el Derecho Mercantil como el derecho patrimonial en la etapa del capitalismo.

A día de hoy, la mayor parte de la doctrina sigue la concepción del Derecho Mercantil como Derecho de la empresa (Sánchez Calero), o como Derecho del mercado, dirigido a todos los agentes económicos del mercado (Olivencia). Por su parte, de la Cuesta, discípulo del Profesor Rubio García-Mina, como su maestro, entiende el Derecho Mercantil como el derecho patrimonial en el paradigma de la libertad, del capitalismo. Una tesis similar y muy interesante, sostiene Eizaguirre Bermejo, para quien el Derecho Mercantil es una categoría histórica, que ya cumplió su función, pues nació para incorporar jurídicamente los requerimientos del sistema capitalista; una vez que el capitalismo se manifiesta en todas las ramas del Ordenamiento Jurídico, cesa la razón de existir de una rama del Derecho separada y, también, de un grupo de juristas dedicados (sólo) a esas normas; recomienda, por tanto, la unificación de todo el Derecho Privado, lo cual ha de ser precedido por un necesario robustecimiento de la doctrina jurídica, fiel al Derecho positivo bajo presupuestos éticos, que permita, luego de una etapa de consolidación doctrinal (primado de la ciencia del Derecho), proceder a legislar de nuevo para el conjunto del Derecho privado. Con ello nos adentramos en la etapa siguiente.

Resulta consistente con la existencia de un sector de la doctrina que concibe el Derecho mercantil como Derecho de la empresa, el que, desde dicho sector, se pueda aseverar la necesidad de mantener normas jurídico-privadas especiales para el Derecho Mercantil (posible oposición a la unificación del Derecho privado). Por otra parte, del esquemático resumen de las tesis de Rubio García-Mina, de la Cuesta y Eizaguirre, se desprende que, para dichos autores, corresponda unificar el Derecho privado, empezando por el Derecho de obligaciones.

De lo anterior se sigue que el debate acerca de si se debe o no unificar el Derecho privado, es, en realidad, un debate de segundo orden, que subyace, posiblemente, a un necesario debate de carácter más básico: Qué debemos entender por doctrina del Derecho Mercantil, cuál es el centro de la disciplina (“ciencia”) del Derecho Mercantil.

A los asuntos debatidos previamente referidos, se puede llegar a superponer otro eje de temas en cuestión, que puede consistir en dilucidar cuáles deben ser las teorías de orden más económico, que pueden acompañar a la concepción del Derecho Mercantil que cada cual defienda. La importancia del tema se ha resaltado por el hecho de que, en la más reciente obra de de la Cuesta, éste se pronuncie expresamente a favor de los postulados de la Escuela austríaca de economía (Mises, Hayek), tomando distancia expresa frente al Law & Economics, es decir, frente al análisis económico del Derecho (Escuela de Chicago, Friedman, Posner). Por otra parte, de la defensa de algún autor del papel de las normas de Derecho público en materia mercantil (recordando quizá la tesis del “derecho de la economía” de mediados del siglo XX), podríamos quizá deducir que se está defendiendo una concepción de la economía de corte más keynesiano.

Dejamos para el final una breve referencia a la tesis de D. Aurelio Menéndez; dicho autor, discípulo renombrado del Profesor Uría y, por tanto, del movimiento mercantilista que lo concibe como el Derecho de la empresa, modificó su tesis para pasar a concebirlo como el Derecho privado (general) del mercado. Sin embargo, lo más propio de Menéndez se encuentra en su evolución posterior. Señala que, para el nuevo mundo y la nueva sociedad en la que nos encontramos, ni siquiera es suficiente con concebir el Derecho Mercantil como el Derecho privado (general) del mercado. Agrega que hoy necesitamos una obra renovadora “en algún sentido similar a la obra” renovadora de Garrigues. Es decir, llama a crear un nuevo paradigma. Para él la disciplina (“ciencia”) del Derecho Mercantil se ha convertido en una serie de sectores o islas dedicadas a los aspectos concretos que tradicionalmente se han enseñado bajo la etiqueta de “Derecho Mercantil”: Derecho del empresario, Derecho de la competencia, Derecho de la propiedad industrial, Derecho de los contratos, Derecho de los valores, etc., pero falta un análisis en conjunto de todos esos sectores, que permita determinar si existe o no un fundamento “científico” que permita seguir considerando que todos esos sectores pertenecen todos a la misma “ciencia”. De otro lado, efectúa un  aporte que consideramos que gran relevancia actual y muy esclarecedor del dilema en el que nos encontramos: Hoy en día resulta imposible entender cada uno de esos sectores partiendo únicamente de las normas de Derecho privado. Las normas de Derecho público son parte esencial, indisoluble, de esos sectores, de modo que las normas de Derecho privado y las de Derecho público han pasado a formar parte de una unidad superior, que ya no admite “ciencias” separadas. Este es el llamamiento a un nuevo paradigma, un reto ante el cual ni la teoría, ni la práctica, del Derecho Mercantil, puede ni debe, permanecer indiferente.

A la hora de ir buscando elementos con los cuales, poco a poco, apuntar en la dirección hacia la cual convendría crear o encontrar ese nuevo paradigma, hemos de partir de un diagnóstico de cuáles son las corrientes actuales del Derecho Mercantil hispano. En las líneas anteriores hemos apuntado algunos elementos de esas corrientes.

Consideramos que en el camino al nuevo paradigma, hemos de arrancar desde la tradicional concepción hispana del Derecho, basada en el vínculo (pero no confusión) entre Derecho y moral, como han defendido brillantemente de Castro, Castán y Vallet de Goytisolo. En segundo lugar, esta tesis tradicional ha de entrar en diálogo con el neoconstitucionalismo, diálogo que ya ha empezado en Derecho civil, pero sin caer en la minusvaloración de la concepción tradicional española, como parece mostrarse en algún civilista. Resulta importante guardar las debidas proporciones y no malinterpretar el aporte neoconstitucionalista y caer en una concepción jurídica colectivista; ésta vería el papel del legiferar (y, por tanto, de la ley) en la simple “ejecución” de la Constitución, de modo que, tanto se amplía el supuesto papel de la Constitución, tan omnicomprensiva se la haría, que desaparecería la libertad patrimonial, la autonomía de la voluntad, el papel directivo del empresario (en su empresa) y el amplio margen discrecional del legislador en Derecho privado, para convertirse en cuasi-funcionarios del Estado, simples ejecutores de la concepción de la Constitución que esté más de moda, especialmente de corte colectivista. Por ello han de guardarse las debidas reservas frente a cualquier pretensión de “constitucionalizar el Derecho privado”; hemos de apoyar la interdicción de la discriminación, la reparación del daño culposo, pero no en la desaparición de la autonomía privada. En tercer lugar, la concepción hispana tradicional del Derecho, en diálogo con el neoconstitucionalismo bien entendido, ha de abrirse también a lo mejor de otras corrientes jurídicas europeas, en especial con aportes selectos de las teorías económicas más relevantes.

Del conjunto de los diálogos antes referidos, ha de emerger el nuevo paradigma hacia el cual nos interpela Menéndez, un nuevo paradigma que aúne lo mejor del pasado, lo selecto del presente, para abrir las puertas del futuro.

NOTA BIBLIOGRÁFICA:

 Castán Tobeñas, José. El Derecho y sus Rasgos en el Pensamiento Español. Madrid, Reus, 1950.

Castán Tobeñas, José. La Vocación Jurídica del Pueblo Español. Madrid, Reus, 1948.

De Castro y Bravo, Federico. Derecho Civil de España. Madrid, Civitas, 1984.

De la Cuesta Rute, José Mª et al. Derecho Mercantil I. Barcelona, Huygens Editorial, 2011.

Delgado Echeverría, Jesús y Rams Albesa, Joaquín. Retos de la Dogmática Civil Española. Madrid, Fundación Coloquio Jurídico Europeo, 2011.

Eizaguirre Bermejo, José Mª. Derecho Mercantil. Cizur Menor, Aranzadi, 2008.

Garriguez Díaz-Cabañete, Joaquín. Tratado de Derecho Mercantil I-1º. Madrid, Editorial Revista de Derecho Mercantil, 1947.

Menéndez Menéndez, Aurelio. “El Derecho Mercantil como categoría dogmática”. En: VV.AA. Anales de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Nº 38, 2008, págs. 228 y ss.

Menéndez Menéndez, Aurelio. “El Derecho Mercantil en el Siglo XX”. En: Diario La Ley, Tomo IV, 1190, año 1990, págs. 1197 y ss.

Menéndez Menéndez, Aurelio. Sobre la Moderna Escuela española de Derecho Mercantil. Madrid, Civitas, 1993.

Montero Bustabad, Daniel. “Derecho Costarricense: Pincelada Geopolítica”. En: Revista de la Escuela Judicial del Poder Judicial Nº 8, 2010. Disponible en: http://www.poder-judicial.go.cr/escuelajudicial/Publicaciones01.html

Olivencia Ruiz, Manuel. De Nuevo, La Lección 1ª. Sobre el Concepto de la Asignatura. Sevilla, Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 1999.

Rubio García-Mina, Jesús. Introducción al Derecho Mercantil. Barcelona, Nauta, 1969.

Vallet de Goytisolo, Juan. Metodología de la Ciencia Expositiva y Explicativa del Derecho II-1º Elaboración Sistemática. Madrid, Fundación Cultural del Notariado, 2002.

Zinny, Mario. Casos Notariales. Buenos Aires, Ad-Hoc, 2004.

Daniel Montero Bustabad

 www.danielmontero.es

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Propuesta de Seminario de Derecho Mercantil.

Seminario de Derecho Mercantil: Propuesta.

El motivo de la presente consiste en proponer al lector plantearse la posibilidad de crear o mejorar los seminarios de Derecho Mercantil de la Universidad situada en su localidad. Ello pondría a disposición de dicha institución un original instrumento docente, el cual permitirá crear en mayor medida una identidad diferencial en el área del Derecho Mercantil (Derecho Comercial), y de las disciplinas empresariales, ligada a un Seminario de calidad internacional, creando una escuela de pensamiento mercantilista, paralela a la Moderna Escuela Española de Derecho Mercantil.

Se puede titular como: Seminario de Derecho Mercantil: El Derecho del Mercado para el Siglo XXI. Pretende aportar a las/os estudiantes que lo cursen voluntariamente durante dos cuatrimestres, una educación profunda sobre los fundamentos teórico-jurídicos del Mercado, es decir, de la economía de un país libre (sobre el vínculo ineludible entre mercados libres y democracia, Ariño, Gaspar. Principios de Derecho Público Económico. España, Comares, 2004; Friedman, Milton. Capitalism and Freedom. EE.UU. University of Chicago, 2002 y Posner, Richard. Law, Pragmatism and Democracy. EE.UU. Harvard University, 2005). Ello les proporcionará un background jurídico que los diferenciará radicalmente de las/los futuras/os Licenciadas/os de la competencia. Por ello el Seminario armoniza bien con la excelencia académica de la Universidad.

Su importancia consiste en que capacitaría a las/os estudiantes a ver el bosque de la economía y su Derecho, y no sólo el árbol de cada uno de los casos que estudien o de su actividad cotidiana. Estamos convencidos de que haría a las/os estudiantes mucho mejores profesionales que la competencia. Como manifestó Carnelutti: No existe nada más práctico que una buena teoría. La identidad diferencial de las/os mercantilistas destacadas/os radica en su background, el cual les permite comprender cada unidad del Derecho Mercantil a la luz del conjunto de la teoría jurídica de una economía libre. Quien carece de esta luz no puede comprender lo mejor de las instituciones jurídico-mercantiles, por lo cual estará limitado en su capacidad de “aplicar” eficaz y eficientemente la normativa mercantil.

El Seminario propuesto no buscaría limitarse a tal actividad, sino que pugnaría por crear, poco a poco, dentro de la Universidad, toda una línea de pensamiento, que una a las/os futuras/os Licenciadas/os, con la Universidad y estudiantes de otras generaciones, proyectándose asimismo al mundo jurídico y empresarial como un think tank o centro de creación de pensamiento, en torno a un Marco Jurídico en Libertad propio de un Mercado para el Siglo XXI, eficiente, eficaz, sostenible y competitivo, realzando aún más el prestigio de la Universidad.

El vínculo entre una Universidad y la generación de una escuela de pensamiento es destacado por uno de los más reputados Abogados (Bufete Uría & Menéndez), el Dr. Aurelio Menéndez de la Universidad Autónoma de Madrid (Sobre la Moderna Escuela Española de Derecho Mercantil. España, Civitas, 2003, págs. 17 y 57; los énfasis son añadidos):

“No tendremos la Universidad que deseamos mientras no seamos capaces de alimentar la creación de escuelas (de pensamiento) como cauce para la formación de profesores y la comunicación y desarrollo de un saber científico… En este sentido debemos superar una Universidad de apuntes y exámenes y buscar los cauces que hagan posible enseñar a pensar y enseñar a hacer. Está por renovar la metodología docente en la enseñanza superior y me parece que no es pequeña tarea sino tarea urgente y necesaria la creación de nuevos instrumentos pedagógicos o la adecuación de los clásicos a lo que reclama una Universidad”.

De esta manera se haría realidad en mayor grado dentro de la Universidad el propósito de la Cátedra Javier Benjumea de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid (Solapa de Fernández Fernández, J.L. Finanzas y Ética. La Dimensión Moral de la Actividad Financiera y el Gobierno Corporativo. España, Universidad Pontificia Comillas, 2004):

“Busca, entre otros objetivos, el de crear y difundir conocimientos teóricos y prácticos de excelencia, toda vez que entiende que una gestión empresarial de calidad ha de estar atenta no sólo a los resultados económico–financieros a corto plazo, sino sobre todo a la sostenibilidad de los procesos a largo (plazo). Ello, naturalmente, se conecta de forma inmediata con el interés por la Responsabilidad Social Corporativa y, de manera aún más inequívoca, con la opción decidida por la Ética Empresarial… desde el rigor intelectual y la solvencia metodológica, busca hacer sensible hacia estos asuntos a la ciudadanía en general y muy particularmente a los empresarios y directivos, de cuya profesionalidad y buen hacer depende, en definitiva, el desarrollo económico; a las autoridades responsables de velar por el bien común mediante los distintos entes reguladores; y a los estudiantes universitarios de hoy, sobre quienes recaerá la tarea de dirigir con integridad y competencia las empresas y organizaciones de mañana.”

Trabajemos, pues, unidos, en buscar un futuro para esta Propuesta, que será un Seminario cargado de futuro.

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noviembre 28, 2013 · 5:54 pm

MARCA PERSONAL Y BÚSQUEDA DEL PRIMER EMPLEO PARA ESTUDIANTES DESTACADOS

Resulta inspiradora la lectura de la obra Las Mejores Salidas de la Carrera de Derecho de Serrano Butragueño. A mi criterio conviene reforzar sus consideraciones introductorias al proceso de búsqueda de empleo, para hacer referencia a un grupo concreto de estudiantes de Derecho (y de recién graduados de la carrera), a quienes se presenta un reto especial de cara a encontrar un empleo e iniciar una larga jornada profesional y existencial. Se trata de los estudiantes comprometidos, de corazón, con los derechos humanos, con la justicia para todos, incluyendo los más débiles, que además son muy inteligentes o, al menos, que estudian bastante, por convicción. Como ha manifestado Capella, para ellos resulta especialmente difícil lo laboral. Ello se debe, por una parte, a que vivimos en un mundo en el que muchas jefaturas seleccionan a los mediocres por ser amigos o conocidos suyos o debido a cacicazgos; de otro lado, muchos favorecen a quienes comparten valores superficiales, incompatibles con los valores de los estudiantes a quienes me refiero. Por ello sugeriría que a la obra citada de Serrano Butragueño se agregara un anexo dirigido a estos estudiantes o recién graduados; entre tanto esto sucede, quisiera formular una serie de observaciones:

I.              Desarrollar una marca personal.

El estudiante que se esfuerza y que se compromete con la brega por un mundo mejor, necesita, más que nadie, desarrollar una marca personal. Para ello sugiero los siguientes pasos:

  1. Conocerse a sí mismo como persona, como ser que aprecia el conocimiento, y conocerse como futuro profesional; conociéndose a sí mismo identificará sus potencialidades, las carencias que ha de subsanar realizando cursos o trabajos específicos; identificará también aquello que lo hace distinto a otras personas y que podría ser su beneficio singular percibido (BSP), es decir, aquello que lo hace diferente a otros profesionales, su marca personal, y que podrá ser su puerta de entrada al mundo laboral. Para este proceso de conocimiento personal y profesional, sugiero realizar la encuesta contenida en el libro de Eleri Sampson, así como leer y meditar atentamente cada línea de este pequeño pero valiosísimo libro, para desarrollar un estilo de vida coherente con esta marca personal, que brinde mayores posibilidades de crear su empresa, o de incorporarse a una ya existente.
  1. Una vez que el estudiante se conoce a sí mismo, entiende su marca personal, ha de moverse constantemente, moverse y moverse de forma proactiva, siempre en forma congruente con dicha marca. Por ello, aun siendo estudiante, debe involucrarse en cursos, congresos, seminarios y toda clase de actividades para conocer personas que puedan sintonizar con su marca personal, con quienes aprender, relacionarse y que puedan ser incluso puente a un futuro trabajo, mediante el “gancho” de las relaciones personales. Se trata de conocer personas para abrir puentes futuros de todo tipo, incluso laborales. Se insiste en que también deben tomarse acciones para superar aquellas limitaciones o debilidades que no sean congruentes con la marca personal, con vistas a que, en el futuro, el BSP sea más nítido para un futuro empleador, sin que dicho beneficio sea opacado por carencias subsanables.
  1. Dicha actitud y actividad proactiva, debe continuar en todo momento, aun cuando se encuentre trabajo. Incluso si una persona encuentra un trabajo fijo en una institución pública, no puede detener su crecimiento personal y profesional; siempre debe continuar adquiriendo e impartiendo conocimientos, aprendiendo y enseñando, superando debilidades y conociendo nuevas personas. Ello no solo se debe a que no conocemos el mañana, sino, sobre todo, a que el compromiso con los derechos humanos requiere un tipo de carácter proactivo, que debe reforzarse día con día, sin amodorrarse o acomodarse a un empleo; nada debe detener nuestro crecimiento.
  2. Resulta imprescindible que el estudiante elabore tarjetas de visita, para emplear cada vez que conozca alguien a quien interese su BSP. Además, debe incorporar las herramientas 2.0 Resulta imprescindible leer y poner en práctica las indicaciones de la bibliografía adjunta. En este sentido, la tarjeta de presentación debe hacer referencia a una página de internet desde la cual se pueda acceder a su currículo en linkedin.com y a un blog en el cual el estudiante consigne sus mejores reflexiones sobre lo jurídico, sobre la vida y acerca del compromiso con un mundo mejor. Todas las herramientas 2.0 (empezando por la leyenda que encabeza su currículo en linkedin) deben hacer resaltar su BSP y enfocarse en el mismo.
  3. Conviene asimismo leer las publicaciones periódicas que sintonicen con la marca personal, ya sea revistas, blogs, o espacios en redes sociales de personas o corporaciones a quienes pueda sintonizar nuestro BSP. De este modo podremos saber de actividades en las cuales participar (seminarios, conferencias, etc.) y participaremos en las redes sociales, comentando noticias o criterios emitidos por aquellos a quienes sigamos; nuestras participaciones en redes sociales han de ser muy meditadas, parcas y serias, siempre congruentes con nuestro BSP.

II.            Otras recomendaciones.

Otros aspectos incluyen lo siguiente:

1. Se debe visitar semanalmente la página del servicio civil  www.dgss.go.cr (incluyendo fb o Twitter) con la finalidad de realizar cuanto antes la prueba de acceso al Servicio Civil. Ello resulta de vital importancia, independientemente de a qué desea dedicarse el estudiante en el futuro, e incluso aunque desee trabajar en un bufete particular; desconocemos el futuro y puede suceder que, en algún momento clave de la vida, resulte muy importante volver a un puesto en el Gobierno. Por ejemplo, si el estudiante posee conocimientos en Secretariado, debe cuanto antes efectuar el examen del Servicio Civil en esa categoría. Si aprueba el examen y accede a un trabajo, un tiempo después se podrá recalificarle la plaza y ejercer como jurista. El énfasis debe ser aprobar el examen y empezar a trabajar en plaza fija cuanto antes. Otro ejemplo: si el estudiante es ya bachiller en Derecho, deseará, obviamente, acceder a la licenciatura; sin embargo, le conviene hacer el examen del servicio civil cuanto antes, aun cuando sea para una plaza de bachiller en Derecho; cuando acceda a una plaza fija, contará con seguridad y, un tiempo después, se podrán recalificar como licenciado, una vez obtenido ese grado académico.

  1. Se debe consultar periódicamente la página del Colegio de Abogados; se ha de intentar que se le permita recibir cursos (o participar en Congresos) que sintonicen con su BSP y abran puentes de conocimiento y de relaciones con profesionales. www.abogados.or.cr
  1. Como se aludió previamente, los puntos débiles del estudiante, pueden subsanarse mediante cursos específicos en academias (como el TEC de Montes de Oca), por ejemplo, si fuera el caso, cursos de contabilidad (útil para quienes deseen ser juristas empresariales), dirección de empresas, etc. Lo mismo respecto a idiomas y otros aspectos. Estos cursos no han de ser asumidos como “castigos”, sino como auténticos beneficios que uno se brinda a sí mismo, y como oportunidades para tender puentes futuros, personales y  profesionales.
  1. Debe eliminarse cualquier mal hábito, pues toda la persona, en su integridad (visión holística), ha de enfocarse en su marca personal, por respeto a sus valores, por su compromiso con los derechos humanos, y para hacer más perceptible su BSP a posibles empleadores.
  1. Resulta imprescindible leer y poner en práctica todas las obras que se citan en la bibliografía que se indica a continuación.
  1. La vida personal, profesional y de búsqueda de empleo, ha de ser parte de una experiencia que se emprenda con la mente y el corazón abiertos, capaces de cambiar de dirección profesional (eso sí, siendo siempre fiel a la ética); es posible, por ejemplo, que una persona desee dedicarse a una rama del Derecho, pero se le cierren constantemente las puertas, pero se le abran en otra materia profesional (otra rama jurídica, o bien en otra actividad profesional); ha de percibirse la vida con la flexibilidad necesaria como para poder aceptar esos cambios, para adentrarse con ilusión en esa otra posibilidad profesional, o en ese otro lugar de residencia donde se encuentre trabajo. El proyecto de vida (incluyendo el profesional) no debe ser un marco cerrado; al contrario, ha de ser una mano abierta, capaz de aceptar lo que el futuro depare, con la flexibilidad necesaria para adaptarse al porvenir.

 Bibliografía Imprescindible.

Capella. El Aprendizaje del Aprendizaje. Madrid, Trotta, 2004.

Fernández Montero, Mónica. Yo También Soy Abogado 2.0 Valencia, Tirant Lo Blanch, 2013.

Peters, Tom. 50 Claves para Hacer de Usted Una Marca. Bilbao, Deusto, 2004.

Sampson, Eleri. Marca Personal. Barcelona, Gedisa, 2005.

Schawbel, Dan. Yo 2.0 Barcelona, Random House, 2011.

Serrano Butragueño, Ignacio. Las Mejores Salidas de la Carrera de Derecho. Madrid, Editorial Ezcurra.

Daniel Montero Bustabad

Página Jurídica: www.businesslaw.eu.com

Página Literaria: http://derekhtorah.blogspot.com

Currículo: http://cr.linkedin.com/in/bustabad

Correo: dmb@businesslaw.eu.com

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